Sep 18, 2010

Ojalá no sea esto lo que te lleve a votar.


Cuando traté de explicarle a una amiga visitante los niveles de inseguridad en Venezuela y qué era un secuestro express, me di cuenta de que mis palabras nunca podrían describir la angustia que viven decenas de venezolanos cada día, ni la incertidumbre con la que salen de sus casas sin saber si regresarán.
Encontré este video que me impresionó y, cuando se lo mostré, comprendió perfectamente: imágenes que hablan por personas que no podrán hacerlo más.
Sé que la inseguridad no es la única razón para votar por una asamblea que se dedique a algo más que a rendirle pleitesía a un presidente. Sin embargo, para mí, es una de las más importantes.

Sep 10, 2010

El post que nadie tiene que saber que leyeron.

Uno de los grandes problemas del microblogging es que en 140 caracteres resulta muy evidente cuando cometemos un error ortográfico.

Además de que el mal uso de las palabras (y hasta errores en su acentuación) cambia todo el sentido de la oración, una barbaridad ortográfica puede hacerle perder toda la fuerza a una frase que, correctamente escrita, quién sabe si hasta sería brillante.

No se asusten: no voy a convertir esto en una clase de Castellano. Sólamente haré una pequeña lista de lo que considero son los términos que se prestan a confusiones más comunes.

Ay, hay y ahí

¡Ay! Interjección. Se usa en frases como "ay, papá, tú como que tuiteas borracho"

Hay del verbo haber: "hay hombres que no entienden cuándo deben quedarse callados"

Ahí indica lugar, ubicación: "ahí mismo queda la casa"

A, ha y ah

A es preposición. Se usa en frases como "a veces es mejor quedarse callado"

Ha, también del verbo "Haber". Se utiliza en casos como "él se ha presentado varias veces como su novio".

Ah, interjección. "ah, tienes razón"

He, e

He, del verbo "haber". Ejemplo: "te he llamado tres veces"

E, se usa en lugar de "y" cuando la palabra que viene también comienza por "i": "Somos Carlos e Irene"

A ver, haber.

A ver, son dos palabras. Su uso parece obvio, ¿no? "Vamos a ver si entendieron"

Haber, verbo en infinitivo: "va a haber fiesta esta noche"

Echo, hecho

Echo es del verbo "echar", arrojar, tirar: "El perro echó a correr cuando vio la carne"

Hecho: del verbo "hacer": "del dicho al hecho hay mucho trecho", "hecho en Venezuela"

APRÉNDANSE ESTO: Hechar no existe.

Hacer, a ser

Hacer, verbo en infinitivo que significa elaborar, confeccionar. "Vamos a hacer una colecta para el ancianato"

A ser, son dos palabras, Es otra forma de decir "será": "Vicente va a ser abogado cuando crezca".

Espero que mi micro lección de castellano les sea útil alguna vez. Y, tranquilos, siempre pueden decir "yo siempre me supe esas reglas". Pero, si después de leer esto, siguen escribiendo burradas, con mi conciencia tranquila diré "yo no tengo la culpa".




Sep 6, 2010

Las plañideras 2.0

Recuerdo que en primaria me hicieron leer una historia sobre "Las Plañideras": señoras que, sin tener la menor idea de quién era el muerto, eran contratadas a ver quién lloraba más duro durante el velorio. Pertenecían a una cofradía, según recuerdo. Creo que debe haber pocos oficios más patéticos que ése, pensé.

Esta semana presencié la modernización y, peor aún, digitalización, de ese cuento: después de una prolongada huelga de hambre falleció el Sr. Franklin Brito. Si tenía o no razones para hacerla no viene el caso. Estar o no de acuerdo con él, tampoco. Respeto la vida, pero respeto sus razones también, y, al fin y al cabo, era su vida.

Hubo personas que, por cariño y solidaridad con él, se convirtieron en (por lo menos ante mis ojos) su "familia extendida". Vivieron y compartieron con nosotros su historia y agonías. Nunca dejaron, aunque "pasara de moda" de estar pendientes de él y hasta de tratar de atraer nuestra atención. Pero fueron bien pocas. Ustedes sabes quiénes son.

Aunque quise dejar a un lado el fondo político, reconozco que considero mi aliado a todo el que esté contra el chavismo y no politizar algo donde la exigencia era "sólo Chávez puede resolver mi problema" es imposible.

Pero, de politizar la muerte de un huelguista de hambre a insultar a los que decidieron no rasgarse las vestiduras por ello hay un gran trecho. De repente, todos se erigieron en jueces de un luto donde sólo el negro cerrado estaba permitido. Especie de viudas de un marido al que en vida nunca le prestaron demasiada atención.

¿Quién carrizo me creo yo para venir a decretar duelo nacional (con música clásica en la radio incluida)? ¿Critico anónimamente los que, usando sus nombres, apellidos y fotografías, asumen que asistirán a un evento social. Los insulto, minimizando cualquier esfuerzo anterior a favor de la causa del Sr. Brito, mientras yo anuncio que... no sé, voy al gimnasio, al cine o a ver televisión?

Claro, una oposición bien organizada hubiera utilizado la causa (y la muerte) del Sr. Brito como bandera. Y no me refiero a los "politiqueros de oficio", como dice Magdita ¿O es que no se han dado cuenta de que todos los que no estamos con Chávez estamos contra él? ergo, somos oposición.

Qué fuerte hubiera sido ver la rabia e impotencia producida por otra injusticia más transformada en algo más efectivo que insulticos de internet. Y, ¿saben qué? Todavía creo que eso puede pasar.

Me fastidié de los que, desde el teclado, critican a los "guerreros de teclado". De los que usan el "social media" para dárselas de antisociales.
Mi admiración al valiente Sr. Brito, que luchó hasta las últimas cosecuencias por lo que él creía correcto. A ver cuántos podemos presumir de haber hecho lo mismo.
Mis respetos a los que apoyaron las causas del Sr. Franklin (no sólo la de sus tierras, sino la de su Derecho a Huelga), a los que trataron de disuadirlo por el bien de su familia y a los que se dedicaron a que la prensa internacional conociera su historia.

El resto, para mí, son las plañideras 2.0.





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Jun 14, 2010

Adjetivos que no califican

Siempre pensé que los adjetivos se habían creado para facilitarnos la vida. Con un sujeto y un adjetivo tu mamá entendía con quién andabas: fui con"Carolina la catira". Si te preguntaban cuál era tu maestro de Economía, con "uno bajito" bastaba. En una sociedad con 50 María Gabrielas, 50 Adrianas y 200 Danielas todos habríamos parado en locos sin distinguirlas como "La Gorda", "La Negra" o "La Flaca".

Hasta que me mudé a los Estados Unidos y, de repente los, hasta entonces inocentes, adjetivos se tranformaron en insultos. En consecuencia, tratar de describir a alguien sin usar los obvios es como aquel reto de mi infancia, donde tenías que contar un cuento sin decir "entonces".

¿Cómo se supone que describa a una muchacha que pesa 200 kilos? Me aconsejan que use "heavy built": ¿será que eso la hace pesar menos? Tampoco es correcto describir a alguien como "un flaco", mejor decir "athletic built". No hay que ser especialista en semántica para notar que "athletic" suena más lindo que "heavy".

Ni hablar de las descripciones geográficas o raciales: en Venezuela eres (además de venezolana) portu, gallega, turca, china, negra, etc.

Durante una de nuestras reuniones multiculturales, una amiga colombiana y yo reíamos al tratar de explicarles porqué era imposible para nosotras describir a una mujer con un "par de enormes atributos" obviando eso.

Ahora, resulta que aquí les da vergüenza preguntar de qué país eres cuando obviamente el inglés no es tu idioma natal. ¿Será que creen que alguien puede sentirse ofendido porque se den cuenta de que no es norteamericano? Puede ser que su concepto del respeto vaya más allá del nuestro, y que la palabra "teasing" sea mucho más seria que "chalequeo".

Entiendo que su historia de conquistas de derechos civiles ocupa un lugar importante en su ADN y que miles de norteamericanos han luchado para que las diferencias no sean un obstáculo en su "pursuit of happiness"
Nunca me he sentido ni "discriminada" ni mal vista por mi fuerte acento hispano. A diferencia de las "leyendas urbanas venezolanas"que destacan la frialdad de las naturales de estas tierras, mis nuevas amigas han resultado tan panas y solidarias como podrían ser las latinas de pura cepa. Les interesa aprender español y conocer un poco más de nuestro país. Mi adaptación a la cultura, si no norteamericana, por lo menos berkeliana ha sido mucho menos traumática que la de chistes como el del maracucho en Washington.

Sin embargo, acostumbrarme a que lo que era mi normal manera de describir a la gente sea considerado políticamente incorrecto me costará un poco más.

Menos mal que siempre puedo decir "No habla inglés"





Entonces, ¿qué somos?

Primero, Pdvsa fuimos todos. Luego, RCTV fuimos todos. Poco tiempo después, la Radio fuimos todos. Más recientemente, Éxito fuimos todos y ahora, parece ser, que Polar somos todos.
En resumen, creo que no somos nada.

May 13, 2010

Confesiones de una "social media inexpert" Capítulo 1.


Capítulo 1.
Misterios de Twitter.

Quiero empezar por declararme "social media inexpert". Mientran algunos hacen gala de su amplio conocimiento y veteranía en el uso de herramientas como, en este caso, Twitter, yo confieso (así, sin hashtag ni nada), que hay muchas cosas que todavía no entiendo de ésta:

-Los usuarios que se auto retuitean. Si un tweet te quedó precioso, espectacular y quieres asegurarte de que no quede nadie sin leerlo, ¿por qué no lo vuelves a tuitear en lugar de autoretuitearte?.

-Los rts de los halagos, piropos y afines. ¿No se lee como si gritaras "oigan todos: @zutanito me dijo que yo soy muy linda y muy inteligente, ¿oyeron?".

-Los follows caza followers: te siguen, cuando no les devuelves el follow, te lo quitan y en dos semanas te vuelven a seguir a ver qué haces. ¿Cómo para qué?

-Los randomrtadores: personas que evidentemente no hablan español que rtan cosas que obviamente no entendieron, como una felicitación (generalmente muy personal) de cumpleaños.

-Los tuits espejo: la misma noticia, desde el mismo site, tuiteada por casi todas las personas a las que sigo. ¿Será que yo soy la única que leo a los demás?

-Los FollowFriday de buena voluntad: hechos por personas que no siguen a quienes recomiendan.

Hasta ahora, puedo explicarles "Lost" más fácilmente que esto. Quizás por eso es que sigo siendo una pobre social media inexpert.


Apr 14, 2010

1x1: o no es lo tanto sino lo seguido.

El 1x1 y la Autopista del Sur.
Cuando me llevaban al colegio, en el carro sólo sonaban dos categorías de música: la gringa, en emisoras como Éxitos1090 o Radiodifusora Venezuela Dial 790, y la latina, casi siempre proveniente de cassettes, donde oíamos desde La Billos hasta mi favorita: "Dueño de Nada", de José Luis Rodríguez.
Un día, en el carro de una amiga, descubrí "Plantación Adentro", de Rubén Blades. En esa época (finales de los 70), la salsa brava no era muy escuchada en "los carros del colegio". Lo más "orillero" era el atorrante merengue dominicano, que a efectos de entender lo que decía, podía caer en la categoría de música en otro idioma: wakaguacalala aé.
Los carros con los que hacíamos transporte pasaron a ser, para mí, representantes de la música que reproducían: Fiat Brava vinotinto y salsa. Cougar color ladrillo con Billos. Toyota Samurai Gris de Funkytown. Una adaptación sonora del Cortázar que vine a entender años después.
Matrimonios obligados, citas a ciegas y casualidades.
Gracias a María Elena, dijey del carro que me presentó a Camilo Manrique, comenzó mi romance con la salsa. Fue difícil: a mi mamá no le gustaba "esa música", pero al final el amor triunfó y todavía soy tan feliz con ella como el primer día.
Por otro lado, mi papá, isleño rajado, quería obligarme a que me gustara la "isa Canaria", y me serenateaba con timples, laúdes y vírgenesdecandelaria. Pero no hubo caso: nunca existió química entre esas estudiantinas y yo. Buen padre de hija terca: desistió y se conformó con hacerme fan de la Bártoli.
Eso me demostró que los gustos y las afinidades no pueden imponerse. Aunque ame a mi papá me enerva el chillido del timple y mi mamá, aunque me llame todos los días para saber si estoy viva, sigue sin soportar la salsa. Eso no significa que me quiera menos, o eso creo.

El decreto 1x1 de Luis Herrera Campíns o la Ley del Talión Musical.
Mi vida musical era muy fácil hasta que, desde "la autoridad", quisieron obligarme a oír cosas a juro. Salió un fulano decreto que obligaba a las emisoras de radio a rotar una canción extranjera con una venezolana. Me presentaron voces nuevas, pero, aunque repitieran a Colina cada 10 minutos, nunca me gustó. Que quisiéramos a Melissa no tenía nada de original: era el mismo glam rock ochentoso en venezolano. A Frank Quintero lo oíamos antes y Yordano, underground, era mejor sus las versiones glamorizadas.
Estábamos forzados a oír esa música, pero no a disfrutarla: Pueden obligarte a hacer algo, pero no pueden obligarte a que te guste. Esa filosofía, bastante simple, ha guiado mis gustos y nunca me ha fallado.
Entiendo que quisieran apoyar a los desamparados artistas nacionales. Sin embargo, no importa cuánta palanca hayan tenido, si eran malos, ni aunque me forzaran los soportaba y terminaba apagando la radio o poniéndome los audífonos de mi modernísimo walkman.

Todo el mundo tiene derecho a ser oído, y leído (pero diga algo).
El resumen autobiográfico se debe a un "desencuentro" que se presenta en una red social que está de moda ahorita, pero que estoy segura de que no se limita a ésta: Twitter. Y la reciprocidad, un nuevo "Follow 1x1" , donde si te sigo deberías seguirme de vuelta.
Cuando empecé a participar en Twitter sentí cierto miedo escénico. No es cualquier cosa gritar lo que piensas o lo que te gusta sin saber quién te va a leer. Poco a poco y con bastante ayuda fui entendiendo, más o menos, de qué iba la cosa. Descubrí que había personas con gustos similares y creí que el objetivo de Twitter era ése: compartir intereses, en forma de pensamientos, enlaces, música, etc.

No te sigo para que me sigas.
Al igual que mi papá y mi mamá, existe gente a la que amo con la que no comparto el menor interés. ¿Para qué van a calarse mis enlaces de diseño y fotografía siguiéndome en Twitter?. Mis amigos de otros países, y hasta en Venezuela, no dejan de ser mis amigos sin no quieren aguantar mi quejadera contra Chávez y su gobierno en Twitter.
He tenido la suerte de conocer personas maravillosas en Twitter, pero creo que esa red no es para hacer amigos sino para compartir lo que nos gusta, y lo que le gusta a cada uno tiene "subconjuntos" que nos hacen más o menos compatibles allí.
Entiendo que la iniciativa del Follow 1x1, que además viene de alguien a quien aprecio realmente, es la de animar a la gente en esta red social. En palabras de su creador es "una forma de romper el hielo". El riesgo de esos follows backs "obligados" es que se pierda lo que, creo yo, es la esencia, intereses comunes.
Me agrada que me presenten nuevas opciones, y eso es lo que me gusta de que expongan personas nuevas. Pero no me gusta que, como castigo por mi follow estén obligados a leerme de vuelta.
Para que alguien siga mis "updates" debe saber lo que me gusta, que soy mamá, que no leo (extremas) vulgaridades, que amo el cine, las series, los libros y el yoga, el diseño y la publicidad. Si lo que te interesa es la mecánica qué vas a lograr leyéndome?
Al igual que nunca me gustó la isa canaria, hay personas que por más que las obliguen nunca disfrutarán lo que escribo. ¿Por qué convertir lo que debería ser una red social en una tortura para ellos?
Puede que sepan de mí por una recomendación o un RT. Pero léanme porque les intereso, no para tener una barajita más en el álbum de Twitter

Porque, y volviendo al gobierno de Luis Herrera "nadie es monedita de oro para que todo el mundo lo quiera"